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Reconocimientos

Lo que un jurado latinoamericano vio en Kora Urban Soul

KÔRA Urban Soul obtuvo el tercer lugar de Latinoamérica en Usos Mixtos de los Premios LADI 2026. Qué evaluó el jurado y qué decisión estaba detrás.

Monarke

18 de septiembre de 2026 · Lectura de 3 min

Premiación de los Premios LADI 2026 en el escenario, con los trofeos

En mayo, en Ciudad de Panamá, la industria inmobiliaria latinoamericana discutió una sola pregunta con muchas palabras: qué hace que un metro cuadrado siga valiendo dentro de diez años. La respuesta de pasillo fue la de siempre, la ubicación. La de las mesas fue otra: la calidad de las decisiones que se toman antes de dibujar.

Al cierre del Encuentro Latinoamericano de Desarrolladores Inmobiliarios se entregaron los Premios LADI, que por undécimo año organizan Grupo SG y 4S Real Estate. Un jurado multidisciplinario reconoció quince proyectos en cinco categorías y evaluó arquitectura, innovación, diseño, planeación y comercialización. En Usos Mixtos, Kora Urban Soul, de Monarke, obtuvo el tercer lugar de Latinoamérica.

Pieza oficial de los Premios LADI 2026: KÔRA Urban Soul, Usos Mixtos, bronce

Una categoría fácil de declarar y difícil de sostener

Uso mixto es la etiqueta más barata del sector: basta con comercio abajo y vivienda arriba. Un jurado busca lo contrario de esa aritmética: si la planta baja tiene vida propia o es un vestíbulo con vitrina, si el programa responde al barrio o lo duplica.

Un edificio de uso mixto bien resuelto se reconoce por una señal sencilla: el barrio lo usa sin haberlo comprado.

La decisión empezó afuera

Lo habitual es resolver el proyecto hacia adentro: el programa se define por lo que conviene vender y el edificio le da la espalda a la cuadra. En KÔRA el orden se invirtió. El equipo empezó por el cruce, donde convergen tres barrios con horarios distintos: la González Suárez, con sus cafés, galerías y restaurantes; la Whymper, de oficinas que se vacían al anochecer y bares que se llenan después; y La Floresta, con su circuito cultural.

La pregunta no fue qué cabía adentro, sino qué podía devolverle un edificio nuevo a ese cruce. De ahí salieron tres decisiones:

  1. Una planta baja abierta a la vereda, no protegida de ella.
  2. Una mezcla de usos para que el edificio no se apague a media tarde.
  3. Recorridos pensados para quien llega caminando, no para quien entra por la rampa.

Esa apertura se pagó en metros vendibles, en el nivel más caro del proyecto. La decisión se tomó igual, y no por generosidad: un edificio que aporta vida a su cuadra sostiene el valor de lo que tiene arriba. El costo aparece de inmediato en la hoja de cálculo; el retorno es lento y no aparece en ninguna celda.

Por qué lo contamos

Un premio no explica un edificio. Lo explican las decisiones que lo hicieron posible. Publicamos este reconocimiento porque confirma desde afuera lo que sostenemos desde adentro: la belleza no es un lujo, es consecuencia de decisiones bien tomadas.

KÔRA Urban Soul se construye en San Ignacio y Barón de Humboldt, en Quito.

Ver el proyecto →